miércoles, 5 de octubre de 2011

EL QUINTO VIAJE



                          En un lugar cercano a el triángulo del lago de Izabal, en el vértice  del mar y el Rió Dulce, donde se extiende la sabana tropical del  Mar Caribe; un grupo de expedicionarios, abriéndose paso penetraba la montaña cortando a diestra y siniestra, bejucos, hojas y ramas multicolores, formaban una vereda, trasquilada por el filo de los machetes, que ferozmente arrastraba el espacio que era luego utilizada para hacerse paso en la entrañable vena de la selva.
          El zumbido de los mosquitos que deambulaban en el ambiente, matizaba sinfónicamente con el canto de las aves, que se proyectaban por los riachuelos, cuna de aguas llovedizas que descendían alegremente por las faldas de los riscos, en el verde esmeralda con sabor a trópico.
-- ¡ Silencio ! -- gritó Martín,  el guía del grupo,  extendió su brazo, mientras levantaba su arma y apuntaba hacia el frente -- No se muevan,... es una manada de jabalí....--
Los insectos y el incesante calor hacía estragos en el grupo, los bichos que les ronroneaban aguijoneándoles las orejas. les hacía desesperar, mientras la peligrosa manada continuaba su tránsito sin inmutarse de la presencia de la expedición y sin chistar palabra, permanecieron acurrucados ,el silencio hizo su aparición junto a las chicharras que se encargaban de enmudecer el paraje.
          La expedición que había salido de una aldea cercana a los Amates, se integraba por Víctor a quien le gustaba la aventura, era un reconocido arqueólogo, contratado para la búsqueda de vestigios coloniales en la región. Martín, guía hace de todo que vivía por los lugares aledaños y que se dedicaba a deambular en las expediciones. Esteban un calculador oportunista asistente del ricachón quien patrocinaba la expedición; Liliana, una chica amante de la naturaleza, quien por aventurera se les había agregado al grupo, con tal de abandonar la soledad de la aldea; cuatro mozos, quienes transportaban el equipoje.
          En el continuo transitar a través de las veredas, llegaron a un claro del bosque, donde el calor y la humedad se hacían mas fuertes e insoportable, a pesar que la cercanía al mar que dejaba percibir el viento de la playa; la presencia de la vegetación propia, cocoteros y plátanos, completaban el escenario del lugar.
          En las inmediaciones del ancho rió, donde los rayos del sol se reflejaban sobre la sabana, se dejaban ver los restos de una construcción, de columnas que terminaban en arco, con pórticos y ventanales semidestruidos, que recordaban las casas coloniales construidas en la ciudades de la época colombina, El paso del tiempo había hecho que los grandes paredones, se pintaran de hiedra y musgo, donde emergían como cansados vestigios de una majestuosa casa de campo.. Las lápidas de las paredes, que después de perder su repello, mostraban un manto sobre los adobes, de barro y paja. El frontispicio de la vivienda desembocaba en un enorme patio en cuyo interior se observaba una pileta de piedra al centro mostraba en la parte superior, la silueta del cuerpo de una mujer, que carcomido sostenía una armónica escultura, con sus  manos sobre ambos senos, que dejaba brotar agua a través de los pezones, en la pileta, a los pies de la estatua,  se encontraba el escudo de armas de los Reyes de España de siglo XVI.
          Desembocando en una escalinata de tres gradas, que derruidas por el paso de los años, conducía hacia un arco, bellamente decorado con piso de mármol, este permanecía lánguido a lo largo y ancho del rectángulo de la habitación, un altar barroco con restos de pequeñas imágenes decoloradas permanecían en un pedestal, la mesa cubierta de lajas de barro y decorada con inscripciones latinas y escudos de armas.
          En el centro del ambiente interior, el acápite del campanario de una iglesia que se había caído, habiéndose incrustado en bloque, destruyendo parte del piso de la habitación. La abertura, dejaba ver una campana de bronce, la que a pesar de haber perdido su color y encontrarse rajada en tres pedazos, dejaba ver labrada en su cuerpo la mitra papal y la palabra ANNO DOMINI.
          Víctor, Liliana, Esteban, Martín y los mozos, se acomodaron en un lugar donde guarecerse junto a la fogata
--- Víctor --- dijo --- me imagino que ha de haber sido una mansión extraordinaria ---.
--- Seguro, es de imaginarse como fue que lograron edificar tan enorme construcción en este lugar, no teniendo facilidades para transportar los materiales.--- En fin... Mañana tendremos un día muy singular, explorando cada rincón
          La luna se asomó dejando una estela de luz que reflejaba las sombras de las columnas y se proyectaba hasta la parte lateral del Altar, haciendo que los grandes monumentos simularan gigantes centinelas en los alrededores. Los gritos de las aves y la sinfonía de las chicharras arrullaban en todo su esplendor, mientras el grupo conciliaba el sueño.
          La mañana se hizo presente, acompañada de la fiesta de las aves que madrugaban, al unísono con la luz de los rayos del sol que sacudían el amanecer, con el vaho de la humedad que se dirigía hacia las nubes, dejaba penetrar la luminosidad del astro rey.
          Liliana quien trataba de acomodarse en el lugar donde pernoctó, se dio vuelta sobre si misma, produciendo que varios de los ladrillo cedieran el peso de la joven hizo que la base crujiera la cual se partió, y se hundió.
--- ¡ AAAHHHH ! -- grito desaforadamente, mientras caía en el agujero, en cuyo fondo cayó sobre una catafalco de madera.
-- Liliana, ¿ Que pasó ? -- inquirió Víctor,
-- ¡ AAAHHH ! – continuó al verse junto a un esqueleto humanos, un cuya calavera le había quedado junto a su cabeza.-- ¡ AAAHHH !, sáquenme de aquiiiiiii.....! --
          Víctor le tomó de un brazo y  la jaló hasta dejarla fuera, ella lloriqueaba incesantemente de la impresión.
-- Tranquila, es solamente el esqueleto de un cristiano, que descansa en su tumba.---
          Martín ingresó al agujero donde se encontraba el ataúd y el esqueleto que aun permanecía cubierto por una túnica oscura de solapa ancha, la calavera, que había perdido el maxilar inferior, el que se habían caído en la base del cofre,
          Martín, haciendo un rápido registro encontró un medallón en lo que fue cuello del cadaver, el que en su centro contenía un rubí de gran tamaño, lo arrancó con todo y su collar, lo escondió en uno de sus bolsillos.
-- Es el esqueleto de este hombre, ha de haber sido un personaje muy importante,-- indicó..--- Lean esto La tabla indicaba  A. C. C. / R.I.P.
          En la habitación contigua, Martín recostado sobre una de las paredes reposaba, mientras fumaba un cigarrillo, Esteban se le acercó, se sentó junto a él y en tono sarcástico le dijo:
-- Estuvo productiva la pesca....., te vi. cuando guardaste algo en tu bolsillo.—
-- Estas loco -- respondió, --
-- No se trata de que todo el mundo se entere -- Estoy dispuesto a guardar silencio, si compartimos la joya --
-- No eso es una baratija, metió la mano en su bolsillo sacándola -- ves, no tiene apariencia de valor --
          Esteban se lo arrebato y el medallón fue a para al suelo; Martín se abalanzó sobre él, iniciando una riña, que produjo tal revuelo.
---Suéltalo, me pertenece -- dijo Martín --
-- Jamás, es parte de un tesoro que buscamos y no dejaré que te lo robes --
          El destello de un filoso cuchillo y Esteban cayó herido, dando muestras de dolor se revolcó por el suelo, sosteniéndose con ambas manos el abdomen, donde había sido herido. Martín se puso de pie y con tono amenazador se plantó frente al resto del grupo.
-- No dejaré que me lo quiten --
-- Detente Martín -- le indicó Víctor, quien con pistola en mano le apuntaba -- vamos, tranquilo, es mejor que entregues la joya --
          Lleno de cólera y haciendo una rabieta la lanzó al suelo; el medallón aun ensangrentado fue a para a los pies de la dama,
          Con la muerte de Esteban, se despejó la incógnita de la expedición, pues la escasa información que se tenía de la casa Colonial, eran algunas historias, leyendas de un tesoro que la gente.
          La tarde había empezado a caer, el viento ligeramente fresco proveniente del mar, recorría en ráfagas, por los pasadizos de la casona. La chica del grupo luciendo una vestido ligeramente escotado, con talle por arriba de la rodilla, se acercó, llevándole un candil, -- Se está poniendo fresco el ambiente -- Cómo te va con tu investigación, chato ? -- ¡ AH ! como se te ve de guapa con ese vestido, como que había perdido la costumbre de verte como mujer, es bueno tener una belleza en estos lugares tan solitarios. Ella se sonrojó, y acercándosele, le susurró al oído:-- No había tenido tiempo de agradecerte lo que hiciste por mí hoy por la mañana, ¡ Oh ! que horror, nunca imaginé estar tan cerca de un muerto.-- Huesos..., gritos yo... jamás -- mientras abrazaba a Víctor por la espalda, rozándole con la mejía, insinuándole los labios. Un frenético beso no se hizo esperar.
          El se levantó de mañana, para continuar con la exploración del medallón, el que después de separarlo de la piedra preciosa encontró una presilla,  con la punta de su cuchillo lo abrió, encontrando un minúsculo cartucho de cuero doblado en cuatro. Un Mapa.
          Uno de los mozos golpeó una piocha el corazón de un montículo, donde fue encontrado un cofre  en cuyo interior se encontró, una Bitácora, una serie de manuscritos.           Tiempo después. En una habitación de un hotelucho de cuarta categoría, Víctor trata de finalizar la lectura de montón de hojas. Un desconchinflado manojo de manuscritos.
-- Conque esta es la historia del Quinto Viaje de don Cristóbal --.... Bitácora, 14 de Septiembre de 1510.
          “He tomado la decisión de hacernos a la mar en este navío La Santa Novicia, con los restos de las tripulaciones de los barcos conque emprendimos este viaje, la tropa y los marinos han sido diezmados por la fiebre. Las provisiones son escasas pero he hecho mis cálculos de poder alcanzar las costas de la Española, donde podremos abastecernos y continuar el viaje. He puesto en las bodegas del Barco el cargamento mas grande y mas valioso recolectado en las costas de estas tierras---
 ...15 de Septiembre.
          Hoy fui obligado a entregar el mando de la nave, un motín se apoderó del barco, Monterreal se hizo cargo; un grupo de marinos leales y yo hemos sido lanzados a nuestra suerte en un lanchón... Gracias a Dios alcanzamos tierra ---
12 de Diciembre, creo del año 1515.
          Ya solo quedamos tres de la expedición original, pero nuestra descendencia permanecerá en este lugar por siempre.....----
---.... La fiebre me ha atacado una vez mas, creo que no resistiré mucho, Esta bitácora que se ha convertido en una diaria crónica de nuestro paso por estas tierras, es lo único que se salvó de La Santa Novicia, carabela que nos trajo en este quinto viaje a las indias esta zozobró, con todo y tripulación. Allí se perdió el mayor tesoro del mundo. Dios Guarde a los Reyes Católicos.        CRISTOBAL COLON.

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