miércoles, 5 de octubre de 2011

LA LUPITA

 -- Y el patrón se llevó a trabajar a la patoja, a la capital. Yo ni quería, apenas 16 años tenía, era apenas una ischoca, pero en fin, los centavos que bien falta le hacen a uno que es pobre, y es que la muchacha era bien topada para el oficio, galanas tortillas las que sabía echar.--

La Lupita, era una muchacha, morena, simpática, bonitía, con su pelo largo color de azabache, su cuerpecito juvenil, bien proporcionado; chula la patoja. Don Plata dueño de la finca donde vivían, en la costa sur, le había calentado la cabeza para que se fuera al servicio doméstico de su casa, en la colonia residencial de Vista Hermosa, en la capital.

Y los domingos cada quince días regresaba, más contenta que el día que se había ido, con sus trenzas arregladas, y una moña grandota que le adornaba su cabeza,  y bien que le traía y le dejaba unos cuantos quetzales a su mamá, para ayudarla con el gasto de la casa y la comida de sus hermanitos. Su jovial sonrisa y su actitud siempre alegre se manifestaba, cuando contaba de sus experiencias y de tanta cosa bonita que ella miraba en la casa del patrón. Que la máquina para lavar la ropa, porque allí, no había que ir al río; que le daban para ponerse un su vestidito azul, que le decían uniforme, ¿ y que me dicen de la tele ?, para ver las películas. Tantas cosas que le parecían fantásticas y que la emocionaban. Como le gustaba cuando salía con la señora a un lugar que era una tiendona y le decían el Super. Así son las muchachas. Todo era felicidad en ese entonces.—

-- Y así paso el tiempo, nueve meses habían transcurrido desde que se fué la primera vez, dejando su casa y a su familia, se había ausentado unas cuatro semanas; hasta que avisó por medio del patrón que iba a  regresar, por lo que era una novedad saber de ella, que llegaba a pasar unos días de vacaciones en compañía de sus padres y hermanos.

Así que la fuimos a esperar, toda la familia  se reunió en el  parque para darle  la bienvenida.--

"-- Ya viene, ya viene.-- gritaban los chicos al ver venir la camioneta que la conducía."      

-- Llegó, la única camioneta que entraba hasta la población, cargada por supuesto de canastos y cuanta cosa a uno se le ocurra. La Lupe bajó de ella y saludó a toda la familia, todo eran abrazos y besos, lágrimas de la mamá, pero así son las madres, chillonas por las cosas de los hijos.

Yo si la ví rara, pálida, demacrada, su sonrisa no era la misma, no era mi Lupita, a lo mejor por el trabajo; pero traía sus lenes y regalos para todos, hasta para mí; me trajo una linterna, que bien que me hacía falta, como es que se acordaba de toda la prole.--- ¡ Pero que desgracia la nuestra !, embarazada venía la patoja, preñada, y a su edad, lo peor es que ella no decía nada, y quien se iba a ser cargo de ella, ese HIJO DE P..., que se la había aprovechado; como hubiera querido tenerlo entre mis manos, un filazo del machete se merecía, para sacarle la hombría, ¡ Ay !, como me duele mi corazón, y como sufre mi mujer, de ver lo que le sucedió a la Lupita, y ni modo había que hacerle fijo al tormento, que nos quedaba, ni modo que dejáramos desamparada a la muchacha.--

-- Le dije a mi mujer, que doña Chila, la comadrona, la había llevado al Centro de Salud, para que la viera el doctor. No será que tiene algo malo, pensé. Bien pero allí le dijeron que todo andaba sin novedad, y que el muchachito venía bien. Híjole, si ya solo le faltan tres semanas para agarrar cama; que bueno pues ya nos hace falta un tierno en la casa. Pues el más chico de los míos tiene ya seis años; todo guiro es una bendición de Dios.--

-- Ya le tengo la cunita, la arreglé, la que han usado todos mis hijos, mi mujer se muere de la felicidad, ya le compró unos pañalitos y unos ombligueros, va a ser la alegría de la casa y si es varoncito, va a ser mi consentido.--

Un hombre maduro, de complexión robusta, tostado por el sol del campo, medita frente a una tumba fresca en el camposanto del pueblo, en su rostro se refleja una sombra de amargura. En silencio se arrodilla, colocando un ramito de flores en la cabecera, donde está instalada la cruz. Perdido en su dolor murmura:

-(- ¡ Hay mi Lupita !, Mi patoja chula, si yo no quería que te fueras a la capital; solo para que te hicieran daño -(- mientras una lágrima recorre su mejilla.

-(-  No  fue  culpa  de doña  Chila,  la  viejecita  hizo  todo lo posible; y todo estaba bien.  ¡ Que  tristeza !-

-- Le llegó su día y la comadrona estuvo con ella desde el principio; y se portó valiente la patoja; me recuerdo todavía cuando oí llorar al chilpayate, como me alegré cuando me dijeron que era una niña; pero ahí viene lo malo, detrás se vino la hemorragia, ¡ Jesús, que sangraje !. ¡ Hay mi Dios, que barbaridad, que desgracia ¡ -- Corrí a donde don Panta, para que me hiciera la campaña de llevarla en sus picop al Hospital, pero fué en balde, en un decir amen, se soltó en sangre y se nos fué .... Que se le detuvo la placenta o no se que cosa, el cuento es que se vació, ¡  Solo  alcanzó a  dar vida !.--

-- Tan chula que eras Lupita y que galanas tortillas sabías echar;     ¡ No tengás pena Mija, que éste tus tatas, vamos a criar a tu muchachita; como que fuera nuestra; ¡ Pero a ella......., por Dios, a ella  NO LA DEJO IR A LA CAPITAL....!.—


















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