miércoles, 5 de octubre de 2011

FUI A CUBA Y.........

           Corrimos por todo lo ancho del corredor de la terminal, tomados de la mano, casi que arrastrábamos el maletín morado de tela y la mochila, eran casi las 10 de la noche y una cola de veintitantas gentes nos precedía; había que salir esa noche, tanto habíamos acariciado el sueño, tanto nos había costado escaparnos de una serie de situaciones problemáticas que era como el paso a la libertad. El reloj tiqueteaba a la carrera e inexorable se acercaba a las y media, la movilidad de la fila se hacía cada vez mas tediosa...
--- Ese es su equipaje de mano -- me indicó
-- Si ..-- respondí nerviosamente mientras entregaba mis papeles y los de mi esposa.--
-- Area de fumar o No --
-- De no fumar -- lo que importaba era salir --
-- Impuesto de salida --
          Mientras tanto en las afueras se escuchaba el bullicio de la ciudad, una sirena cadenciosa se escuchaba a la distancia, como el perro que aúlla del miedo; cada vez más sentía la presión de los que venían por detrás de nosotros que aun no habían chequeado, a lo mejor pensaban que se quedaban.



          Después de que nos quitaron los boarding pass, nos condujeron por un pasadizo oscuro, todo el mundo murmuraba a nuestro paso, ni migración ni aduanas; directo al avión.

--- 14 A y B --

--- Por el pasadizo a la derecha, en la ventanilla --

          ¡ Por fin...!, pensé, pero aun la mitad de los pasajeros se encontraban abordando. Ella me tomó de la mano y se santiguó, pensaba en lo mismo, me acarició con su cálida mejía y me dió un beso; que mas podía pedir, estábamos juntos, iniciando una aventura en lo desconocido.

-- Pasajero Fernández -- dijo alguien por el altoparlante -- sírvase identificarse y pasar al frente del avión.

          Nos mirábamos las caras en señal de desasosiego e intranquilidad, ¿Que pasaría?, pasado unos minutos procedieron a cerrar la puerta. ¿Y el que bajaron?, una mujer  y un hombre se acercaron hasta la sobrecargo, y cambiaron algunas palabras. El avión había iniciado su movimiento hacia atrás..... se detuvo, mas de alguno se quitó el cinturón y se levantó a ver que sucedía.

          La escalinata se acercó, se abrió la puerta y el pasajero Fernández volvió al avión. Nosotros cada vez

nos apretábamos las manos, el corazón nos palpitaba al unísono, con una taquicardia de Padre y Señor nuestro. El aeroplano se dirigió a la pista y en cuestión de minutos nos encontrábamos por los aires.



AEROPUERTO "JOSE MARTI", rezaba el rótulo cuando bajamos de las escalinatas del avión, a la derecha un retrato de unos tres metros de "Che Guevara", coronaba parte del edificio terminar, unos cuantos milicianos, nos hicieron valla hasta la entrada.

Otra vez la cola, unas cuantas casetas de madera con vidrios polarizados, permitían la entrada de uno en uno a los pasajeros, todo era misterioso, cámaras de video de lado a lado. Revisaron mi pasaporte de cabo a rabo, establecieron que la fotografía correspondía a mi persona.

          Caminamos con nuestras maletas en la mano hacía la aduana:

-- Nada que declarar --

-- Nada --



Parte II

          En las afueras de la terminal se encontraba una joven, pelo pintado de canche.

-- Los del Hotel Tritón, pasan a la Gua-Gua 345, Los



de Varadero el 332 -- revisaba un cuadernito donde quizás estaban nuestros nombre y nos quitaba un tiquete que cargábamos.

          Eran las cuatro de la mañana, el clima era cálido, después de un recorrido de unos cuantos kilómetros, llegamos a la ciudad, y se nos pasó dejando, por no decir tirados al Hotel Tritón.

          A eso de las diez de la mañana, cuando en nuestra primera aparición en la ventana del Hotel, fuimos sorprendidos por la belleza de ese Mar de las Antillas cuya tranquilidad invitaba a disfrutar, allí a unos cuantos metros se encontraba azul profundo, con pequeñas olas. Nos reunimos en le lobby del Hotel, con el fin de iniciar nuestro tour particular con el fin de conocer las facilidades del Hotel. Preguntando llegamos hasta la piscina, nos acomodamos y con mi calzoneta a rayas, inicié el primer chapuzón de esas maravillosas vacaciones. El panorama, junto al paisaje era matizado por las esculturales sirenas que gozaban de los benéficos rayos del sol. Era una maravilla de quietud que hacía respirar el descanso.

          Lázaro era el piloto de un taxi que rentamos quien tuvo la gracia de llevarnos a conocer la ciudad.  Bordeamos el Malecón, hasta llegar a la Habana vieja, pasamos por el área Hotelera antigua



hasta coronar con la Plaza de la Revolución. El Monumento a José Martí, el de la Niña de Guatemala, la que murió de Amor; luego llegamos al Faro y el Castillo del Morro, lugar donde aprovechamos de observar el paisaje y tomar una cuantas fotografías. Fuimos entonces al centro de la ciudad, donde se encuentra la catedral, vaya que contraste, pobreza, limosneros, vendedores de PPG, etc.

          Fuimos llevados al área donde habían ventas de artesanía, de tabaco (puros chico!, de los habanos que fuma Fidel), Ron y café; por supuesto todo en los mentados dolaritos, pues en la isla ya no se manejan los pesos, los pesos son historia antigua.



Parte III



          Llegamos a Varadero. Que Playas, mi hermano!, de color blanco, teñidos de azul por las olas del mar y el sol, el ardiente, supremo, con una cálida brisa, que hacía olvidar hasta el último de los recuerdos y pensamientos. El agua nos rodeaba alrededor de la cintura, con el azul sin una nube del cielo que hacía contraste con los tumbos que nos mecían, hasta producir sueño. A la par los veleros se contorneaban saludando en el horizonte.





          El gourmet fue algo especial, las comidas fueron suculentas en su punto, lo admirable era la compañía de los pajaritos que se paraban alrededor de las mesas pidiendo migas para comer. Los espectáculos que se disfrutaban por las noches fueron soberbios, música afro-cubana, salsa etc., matizaban las jornadas vespertinas llenas de sabor y alegría. Y por que no decirlo las agradables actividades que se presentaban alrededor de las piscinas. Hasta un partido de fútbol, me atreví a participar. Ge algo maravilloso pude compartir, como hacía mucho tiempo no la había hecho con mi compañera, mi esposa; esos recuerdos serán imperecederos.

Casi que regresamos como peces, bronceados hasta el copete pero con una satisfacción profunda, deliciosa, esa era la CUBA QUE QUERIAMOS CONOCER, la turística; La otra quien sabe !. La popular, la de las colas para obtener comida, la del consumismo ( con su mismo pantalón, con su mismo padecer, con su mismo pedazo de pan diario, para una famila de cuatro, etc.), esa quedó atrás, pasamos tan rápido que no dió tiempo de observarla, de vivirla. Una Cuba sin analfabetos y saludable.



POR ESO TITULE ESTE CUENTO:

" FUI A CUBA Y........ LA PASE DE LO LINDO"


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